jueves, 9 de octubre de 2014

Reflexión de Hoy- Jueves 09-10-14 (La historia de Bartimeo).

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La historia de Bartimeo.

Autor: Omar Jiménez Castro.
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Cuenta la Biblia que al salir Jesús de allí con sus discípulos y con bastantes personas, un limosnero ciego se encontraba a la orilla del camino. Se llamaba Bartimeo. Al enterarse de que Jesús de Nazaret iba a pasar, empezó a gritar muy fuerte: ¡Jesús, hijo de David, tenga compasión de mí!. Un grupo de personas que iban con Jesús trataba de hacerlo callar, pero gritaba con más fuerza: ¡Jesús, hijo de David tenga compasión de mí!
Jesús se detuvo y dijo: Llámenlo. Un grupo de personas que iba con Jesús lo llamaron diciéndole: Vamos, levántate, que te está llamando el maestro. Y él, arrojando el manto, se puso en pie de un salto y se acerco a Jesús. Jesús le pregunto: ¿Qué quieres que haga por ti? El ciego respondió: Maestro, que vea. Entonces Jesús le dijo: Puedes irte, tu fe te ha salvado. Y al instante pudo ver y siguió a Jesús por el camino. (Marcos 10, 46-52)

Reflexión.

Cuenta a Biblia que a Bartimeo le llegó la noticia de que Jesús iba a pasar por donde estaba él. Comenzó a gritar muy fuerte: Jesús, hijo de David, té compasión de mí. Un grupo de gente que iba con Jesús se le acercó y le ordenó que se callara, pero seguía gritando más fuerte. Hasta que Jesús lo escucho y les dijo a los que iban con él, no lo escuchan. Y un grupo de personas que iban con Jesús lo llamaron y le dijeron: Ve, el maestro te llama.
Estos dos grupos están en tu Iglesia y en tu trabajo. Son dos grupos muy diferentes, uno te dice ánimo si se puede, échale ganas, estamos contigo. El otro grupo te dice cállate, no sirvas para nada, no se puede, deja de luchar, Cristo no te necesita. Te desaniman con su ejemplo.

Dice la Biblia que Bartimeo tiro su manto, aquel manto lo usaba para recoger el dinero que las personas le daban. Y dio un salto de fe, como que aquí te voy. Un salto como el de Bartimeo es imprevisible que algún día Jesús nos va a pedir en nuestra vida. Jesús le dice: ¿Qué quieres que haga por ti? Cuántos de nosotros tenemos la idea de que al encontrarnos con Jesús después de estar alejados nos va hablar con palabras fuertes y castigadoras. Muchos de nosotros tenemos miedo de que al acercarnos a Él nos va a castigar. Yo me imagino la expresión de Bartimeo al oír las palabras de Jesús, fue algo que seguramente lo sorprendió mucho. Pero bien lo dijo una vez: No es la gente sana la que necesita médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. (Marcos 2, 17)

Cuántos de nosotros están ciegos como Bartimeo: ciegos de alma y corazón. Te aseguro que Dios a través de mis palabras té este hablando. Hermano grita como Bartimeo: Jesús, Hijo de David, tenga compasión de mí. Lánzate en fe, y verás a Jesús que te dice: ¿Qué quieres que haga por ti? Si oyen voces dentro de tu interior que te callan, grita más fuerte, pero no pierdas la oportunidad de que Dios te sane. Dios te va a escuchar y te va a llamar y te va a preguntar: ¿Qué quieres que haga por ti?

Dígale al Señor las palabras de Bartimeo: Señor que se nos habrán nuestros ojos, somos ciegos de nacimiento. Queremos que nos sane Señor. Ya estamos cansados de estar ciegos, queremos ver.

Dice la Biblia que después que quedó sano comenzó a glorificar a Dios, y la gente que presenció la sanción también bendecía a Dios. (Lucas 18, 43)

Al instante pudo ver y siguió a Jesús por el camino.

Omar Jiménez Castro.

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miércoles, 8 de octubre de 2014

No cargues de más.

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No cargues de más.
Autor: Arturo Quirós Lépiz
Fuente: Mensajes Vida.
Cuentan que un hombre caminaba por un larga calle de piedra. Este hombre cargaba un saco con rocas del río para hacer un arreglo en su casa a varios kilómetros. En ese momento un camión le alcanzó y ofreció llevar, pero dado que los asientos de adelante iban ocupados, debería ir en el cajón. Para el hombre no hubo problema en aquel acuerdo y subió.
Quien conducía notó, viendo por el espejo, que aquel hombre a pesar de ir en el cajón del auto, continuaba con su saco a cuestas, y así lo hizo hasta llegar a su casa.
Saben, nosotros nos parecemos al hombre de esta historia. Tenemos cargas, dolores, penas, rencores o malos recuerdos en nuestras vidas. Llega Jesús y nos ofrece ayuda y la aceptamos, pero seguimos cargando aquello a pesar de la ayuda.
Confiamos y no confiamos, creemos pero dudamos, aceptamos pero condicionamos. Dios no tiene límites, y si bien es cierto, parece tonto lo que el hombre de la historia hizo, es lo que muchos hacemos diariamente. Por eso muchos que dicen confiar en Jesús no sienten su carga liviana y no parecen tener descanso. Entrega tus penas a Jesús, y deja de cargarlas en este día.
Su amigo y hermano
Arturo

martes, 7 de octubre de 2014

Sé parte de esta evangelización online colaborando.

Queridos hermanos, Espero que la paz de nuestro Señor Jesús y acompañados por nuestra Madre María, llegue a todos nosotros junto con sus bendiciones.

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Queridos hermanos,

Espero que la paz de nuestro Señor Jesús y acompañados por nuestra Madre María, llegue a todos nosotros junto con sus bendiciones.

Hace ya tiempo que no estamos en contacto. Espero que todo siga bien en sus vidas.

En esta ocasión es para contarles que gracias a Dios nuestro apostolado, que es tuyo y mio, sigue siempre en pie de lucha. Nuestro Dios nos ha permitido seguir ya por más de 10 añitos. Suenan pocos, pero son largos y gracias a ese auxilio y gracias a Dios que nos da un cada día la posibilidad de servirle.

No soy digno de hacerlo, pero he sentido junto los que colaboran ese llamado de hacerlo, para mí es un pedido de Él.

Estamos comenzando el año de la fe, y se avecinan cambios en nuestra Iglesia.

Quería aprovechar este inicio del gran año de la fe, para pedirles de todo corazón su colaboración.

Como todo servicio online, algunas cosas son gratis, otras no. Por ejemplo el pago del hospedaje de nuestro sitio www.mensajespanyvida.org.

Nos visitan más de 250 personas diariamente y por mes más 5,148 personas.

Es una estadística, pero si hablamos de fe, no tendríamos el cálculo sobre cuantas personas Dios en su gran misericordia, ha llegado a sus vidas por medio de nuestro trabajo y sigue haciéndolo. No queremos renunciar, no es nuestra característica, pues sentimos esta misión como cristianos.

Ustedes saben que muchos de los correos que recibimos en nuestro buzón son basura pornográfica o material no deseado. Muchos lo usan para aprovecharse de la gente y hacer fraudes. Pero nosotros queremos darle un sentido diferente, que cada correo que llegue a su casilla o la de su amigo, familiar, conocido al que has regalado una suscripción, reciba la Palabra de Dios, la vida ejemplar de un humano como tú y yo, o ese mensajito que te hable al corazón.

Por diferentes motivos yo como director, no puedo afrontar solo los gastos de este apostolado.

Necesitamos 1500 dolares para hacerle con los gastos para renovar totalmente nuestro sitio y para hacerle con los gastos del hospedaje.

Pedimos a Dios para que por medio de ti mi hermano (a) podamos obtener ese dinero y afrontar los gastos.

Yo sé que es tedioso estar pidiendo dinero, pero no vemos otro medio para hacerle frente. Yo vivo en Costa Rica, por si algún hermano quiera ponerse en contacto conmigo por teléfono.

Sé parte de esta evangelización online, que no es más que la responsabilidad de todo cristiano, de usar todos los medios posibles para llevar la palabra de Dios a todos los rincones de la tierra.

La misión es grande, ya tenemos 12 años haciéndolo, pido a tu corazón que nos permitas con tu colaboración seguir por otros diez años si Dios lo quiere.

Quedo en sus oraciones para lograr esta meta y poder vivir todo lo que le compartimos. Como decía una canción de un amigo, ¿"de qué me valdrían las ganas sino llega a mi primero"?.

Creo que me extendí mucho, perdón, Dios les bendiga y María nuestra Madre les proteja.

En Cristo y María,

Omar A. Jiménez Castro.
Director.
Correo: omarcr83@gmail.com
www.mensajespanyvida.org

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Reflexión de Hoy- Martes 7-10-14 (Otra mirada hacia mi pasado).

Pan y Vida se fundó para llevar consuelo, alivio, en tantos momentos difíciles que pasamos a diario ayúdenos a seguir http://bit.ly/1uVrtQZ __ Otra

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Pan y Vida se fundó para llevar consuelo, alivio, en tantos momentos difíciles que pasamos a diario ayúdenos a seguir http://bit.ly/1uVrtQZ

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Otra mirada hacia mi pasado.

Autor: Fernando Pascual.
Fuente:

El pasado está ahí, fijo, pétreo, impasible. No podemos cancelar ese accidente. No podemos eliminar una calumnia que todavía hoy nos crucifica. No podemos poner entre paréntesis las deudas que nos asfixian lentamente.

Al mirar al pasado, muchos se quejan con amargura. Con un poco de prudencia se pudo haber evitado aquel engaño. Con un poco de honestidad ese "amigo" no nos habría clavado una mentira por la espalda. Con un poco de justicia los gobernantes habrían evitado los peores daños que nos ha dejado esa crisis económica.

El pasado, sin embargo, no se conmueve ante las quejas o las denuncias. Lo que ocurrió no puede ser modificado. Queda, entonces, mirarlo con realismo. ¿Cómo aprovecharlo? ¿Cómo acogerlo? ¿Cómo aprender del mismo? ¿Cómo usarlo para el futuro?

Porque ese accidente que será curado, si todo va bien, tras varias semanas de reposo, puede hacerme más humilde, más misericordioso, más atento a los dolores de los cercanos o los lejanos.

Porque esa murmuración que deshizo "amistades" me enseñará a medir mis palabras, a evitar todo aquello que pueda dañar a familiares y conocidos.

Porque esas deudas, con su presión continua, pueden llevarme a una vida más moderada, más atenta a un sano ahorro, y a una mayor desconfianza en el dinero y en las promesas de los bancos.

Las piedras del pasado no son simplemente algo que me presiona o me paraliza. Son, si me pongo a trabajar, materiales con los que continuar a construir mi propia vida.

Miro al pasado con toda su historia de misterios. Lo bueno me llena de paz. Lo malo me entristece, pero no me inmoviliza.

Ante mí está abierto un camino lleno de miradas amigas que me esperan y me animan a la lucha. Sobre todo, ante mí está un Dios que cuida de cada uno de sus hijos, que me ofrece su perdón, y que me llena de esperanza y alegría.

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