lunes, 9 de febrero de 2015

Reflexión de Hoy- Martes 10-02-15 (La mariposa azul y los regalos de Dios). .

La mariposa azul y los regalos de Dios. Autor: Juan Rafael Pacheco Fuente: www.mensajespanyvida.org Había una vez un viudo que vivía con sus dos hi

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La mariposa azul y los regalos de Dios.

Autor: Juan Rafael Pacheco
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Había una vez un viudo que vivía con sus dos hijitas. Las niñas hacían preguntas que el padre no sabía responder. Deseoso de darles la mejor educación, las envió a casa de un sabio, que sabía todas las respuestas.

Las niñas inventaron una pregunta que el sabio no sabría responder. Una capturó una linda mariposa azul para engañarlo. La escondería en sus manos y le preguntaría si estaba viva o muerta. Si decía que muerta, abriría sus manos y la dejaría volar. Si decía que viva, la apretaría y la aplastaría. En todo caso, sería una respuesta equivocada.

Así lo hicieron. El sabio sonrió y respondió:

"Depende de ti. Ella está en tus manos."

Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro. No debes culpar a nadie cuando algo falle: nosotros somos los responsables por lo que conquistamos o no conquistamos. Nos toca a nosotros escoger que hacer con la mariposa azul que llevamos en nuestros corazones.


Anoche tuve un sueño extraño. Habían abierto una tienda nueva llamada "Regalos de Dios".

Un ángel del Señor atendía los clientes. Pregunté qué vendía, y me dijo:

--"Ofrezco cualquier don de Dios."
Interesado por los precios, me dijo que los dones de Dios son gratuitos.

Había ánforas de amor, frascos de fe, bultos de esperanza, cajas de salvación y muchas cosas más. Yo las quería todas.

--"Dame por favor bastante amor a Dios; dame perdón de Dios; un bulto de esperanza, un frasco de fe y una caja de salvación."

Vi que el ángel, de todo ese gran pedido mío, había hecho un sólo paquetito, y ahí lo tenía sobre el mostrador, tan pequeño como el tamaño de mi corazón.
--"¿Será posible?¿Eso es todo?"

El ángel me explicó:
--"Es todo. Dios nunca da frutos maduros. Él sólo da pequeñas semillitas, que cada quien debe cultivar."


"Vivir es caminar. Moverse, seguir adelante, abrir camino y otear horizontes. Quedarse quieto no es vivir; es pasividad, inercia y muerte. Y correr tampoco es vivir; es atropellar acontecimientos sin tiempo para saber lo que son.

El caminar mantiene mis pies en contacto con la tierra, mis ojos abiertos al vivo paisaje, mis pulmones llenos de aire nuevo a cada paso, mi piel alerta al saludo del viento. A cada instante estoy del todo donde estoy, y del todo moviéndome al instante siguiente en el flujo constante que es la vida. Caminar es el deporte más agradable en la vida, porque vivir es la cosa más agradable del mundo.

Y mi caminar es caminar contigo, Señor; a tu lado, en tu presencia y a tu paso. Caminar en la presencia del Señor: eso es lo que quiero que sea mi vida. El lujo exquisito del paso reposado, la tradición perdida de andar por andar, la compañía silenciosa, la común dirección, la meta final.

Caminar contigo. De la mano, paso a paso, día a día. Sabiendo siempre que tú estás a mi lado, que caminas conmigo, que disfrutas mi vida conmigo. Y cuando pienso y veo que tú disfrutas mi vida conmigo, ¿cómo no la voy a disfrutar yo mismo?" «Me has salvado de la muerte, para que camine en tu presencia a la luz de la vida».

(A. G. Polo).

Bendiciones y paz.

Este cuento aparece publicado en la página 21 de mi libro "La Mariposa Azul y los Regalos de Dios – Historias y cuentos para sanar tu corazón". Disponible en Librería Cuesta y La Sirena.

Para comunicarse con el autor escribir a:
casadeluzjn812@gmail.com

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domingo, 8 de febrero de 2015

Reflexión de Lunes 09-02-15 (¿Conoces el cuento del leñador?).

¿Conoces el cuento del leñador? Autor: Juan Rafael Pacheco Fuente: www.mensajespanyvida.org Hay una anécdota que no por mucho ser contada, siempre

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¿Conoces el cuento del leñador?

Autor: Juan Rafael Pacheco
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Hay una anécdota que no por mucho ser contada, siempre mantiene su actualidad, y es la del leñador que fue a buscar trabajo en una finca de árboles madereros.

La paga era buena, y las condiciones de trabajo excelentes, así que el leñador fue decidido a dar el ciento por ciento para impresionar al patrono.

El primer día el capataz le entregó un hacha, asignándole una zona espesa de árboles. El hombre salió entusiasmado y cortó dieciocho árboles en menos tiempo de lo que dicen berenjena.

El capataz lo felicitó, invitándolo a continuar esforzándose. Muy contento, el leñador se fue bien temprano a la cama, decidido a que el día siguiente mejoraría su propio desempeño.

Bien de madrugada nuestro hombre estaba ya trabajando arduamente en el bosque. Sin embargo, no consiguió cortar más que quince árboles.

"Que raro, debo haberme haber cansado", pensó, y decidió acostarse apenas anocheció. Al amanecer, salió decidido a batir su marca de dieciocho árboles.

Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Y al otro día fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo luchando toda la tarde hasta lograr apenas tumbar un segundo árbol.

Muy mortificado, pensando en lo que su capataz le diría, el leñador le contó lo que le estaba pasando, y le juró y perjuró que él se esforzaba hasta el agotamiento.

Fue entonces cuando el capataz le preguntó: "Y tu hacha, ¿cuando la afilaste la última vez?"

"¿Afilarla? ¡Ni siquiera pensé en eso, no perdí tiempo en afilarla, estaba demasiado ocupado cortando árboles!"

Ese cuento me recuerda la vez aquella que Jesús llegó a casa de sus amigos Lázaro, Marta y María, en el poblado de Betania. De inmediato, Marta empezó a afanarse grandemente preparando los manjares y bebidas que quería ofrecerle a Jesús, así como arreglando la mesa con hermosas flores, lavando la mejor vajilla, los cubiertos más finos, planchando el mantel reservado para cuando llegan visitas importantes.

Mientras tanto, María permanecía a los pies de Jesús, escuchando su Palabra, y Marta, desconcertada, con tanto ajetreo y tanto por hacer, urge al Señor que invite a María a ayudarla en los quehaceres domésticos.

¿Y qué le dijo Jesús? "Marta, Marta, tu hermana ha escogido la mejor parte…"

¡Cuántas veces estamos tan ocupados con lo que nos parece urgente, que le quitamos tiempo a lo que es realmente importante!

Y yo te pregunto, te invito a pensar: ¿Cuál es el hacha de tu vida, esa hacha que no estás tomando tiempo para afilarla? ¿En qué estás ocupando tu tiempo, a qué le estás prestando atención? ¡Tal vez estás tan ocupado en querer lograr cosas, en hacer cosas, en llegar al final del camino y lograr la meta que te has trazado, que te olvidas de disfrutar el paisaje que vas encontrando!

"Busquen primero el Reino de Dios y todo lo bueno que éste supone, y todo lo demás les vendrá por añadidura", nos dice Jesús.

Aprendamos la lección y pongámosla en práctica en nuestras vidas.

Bendiciones y paz.

Este cuento aparece publicado en la página 25 de mi libro "La Mariposa Azul y los Regalos de Dios – Historias y cuentos para sanar tu corazón". Disponible en Librería Cuesta y La Sirena.

Para comunicarse con el autor escribir a:
casadeluzjn812@gmail.com

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sábado, 7 de febrero de 2015

Reflexión de Hoy- Domingo 08-02-15 (No hay mas remedio que evangelizar).

No hay mas remedio que evangelizar. Autor: José Ignacio Alemany Grau, obispo. Fuente: homiliasparalossencillos.blogspot.com/ La vida es una lucha,

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No hay mas remedio que evangelizar.

Autor: José Ignacio Alemany Grau, obispo.
Fuente: homiliasparalossencillos.blogspot.com/

La vida es una lucha, un verdadero servicio militar, según nos advierte Job este domingo.
Pero nos dice muchas cosas más:

▪ Cada uno de los seres humanos es un jornalero que vive esperando siempre su salario.
▪ Es la vida de un esclavo que busca la única propiedad que tiene, la sombra de un árbol para descansar.
▪ Como herencia sólo puede suspirar a un trabajo sin fruto y sin fecundidad de ninguna clase.
▪ El hombre duerme esperando que amanezca para que la nueva luz lo devuelva a los mismos quehaceres del día anterior.
▪ Y pasa la noche dando vueltas en la cama con desasosiego y sin esperanza. Las horas se le hacen eternas.
▪ La vida humana es como un soplo.
▪ Y mis ojos no verán más la dicha.

Así más o menos se desahogó Job ante Dios y "en todo esto no pecó", como dice la Escritura. Dios es Padre y nos entiende siempre. Compartir con Él da seguridad a nuestra vida en cualquier situación.

▪ Marcos nos lleva hoy a la sinagoga de Cafarnaúm y de ahí a la casa de Simón y de Andrés.

Sabemos que era la costumbre de Jesús ir a la sinagoga los sábados y, como ya tenía la edad que exigía la ley, tomaba el rollo bíblico y lo leía, pero no como suelen hacerlo los fariseos, sino "con autoridad".

Esto atraía a la gente y acudían numerosos a escucharle.

Cafarnaúm suele llamarse la "ciudad de Jesús" y la casa donde solía hospedarse era la de Pedro.

Aquel día la suegra tenía una fiebre alta. Al parecer se trataba de una seria enfermedad. Jesús se acerca, la toma de la mano y la levanta.

Se fue la fiebre y la mujer en agradecimiento se puso a servirles.

Al anochecer aprovechó la gente para llevar a todos los enfermos y endemoniados y Jesús curó a muchos de ellos.

Es interesante el detalle del evangelista que nos dice que "como los demonios lo conocían no les permitía hablar".

Recordamos, precisamente, que en la lectura del domingo anterior, un demonio reconoció a Jesús y le gritó: "¡Sé quién eres. El Santo de Dios!".

Así cuenta el Evangelio y añade que, al día siguiente, Jesús se levantó muy temprano, fue solo al "descampado y allí se puso a orar".

Llegaron después los apóstoles y al encontrarlo le advirtieron: "¡todo el mundo te busca!".

Pero Jesús, por mucho que llamemos a Cafarnaúm su pueblo, no estaba apegado a la ciudad y más bien les advirtió que su misión era muy distinta: "vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido".

Así es el espíritu misionero de Jesús y de todos los que queremos seguirle.
Hemos de extender la evangelización a todos los lugares que nos sea posible, a esas periferias de que nos habla el Papa Francisco.

Actuando de esta manera Jesús pudo "recorrer toda Galilea predicando en las sinagogas y expulsando demonios".

Y si no podemos todos expulsar demonios (que no es lo más importante), siempre podremos evangelizar, alimentar con la Eucaristía y perdonar los pecados en nombre de Cristo, que es el más importante servicio sacerdotal.

▪ San Pablo, por su parte, es uno de estos grandes evangelizadores que imitaron a Jesús recorriendo todos los caminos que pudo.

Examinándose a sí mismo, nos dice que él no predicaba por satisfacción y orgullo sino "porque no tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!".

Para Pablo la necesidad de evangelizar brota del amor profundo a Jesucristo y ya no tiene más remedio que darlo a conocer por todas partes. Además no espera ninguna recompensa más que "dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde", sin usar el derecho que le da la predicación.

Pablo se refiere a un tema del que habla en otro momento, diciendo que el que evangeliza tiene derecho a su recompensa material.

Por otra parte, nos da otra clave de la eficacia de su apostolado. Tiene conciencia de que siendo verdaderamente libre (también en el sentido de la ley romana) se ha hecho esclavo de todos para ganarlos a todos los que pueda, para Jesús.

▪ El salmo responsorial nos invita a "alabar a Dios que sana los corazones destrozados".

Esto mismo podemos aplicar a Jesús, quien al mismo tiempo que curaba los cuerpos enfermos, sanaba las almas y liberaba del pecado.

▪ Con estas reflexiones entenderemos mejor las palabras del verso aleluyático "Cristo tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades".

José Ignacio Alemany Grau, obispo.

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