miércoles, 3 de junio de 2015

Reflexión de Hoy- 03-05-15 (24 maneras de amar).

24 maneras de amar. Autor: José Luis Martín Descalzo, Escritor. Fuente: Cuando a la gente se la habla de que "hay que amarse los unos a los otros"

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24 maneras de amar.

Autor: José Luis Martín Descalzo, Escritor.
Fuente:

Cuando a la gente se la habla de que "hay que amarse los unos a los otros" son muchos los que se te quedan mirando y te preguntan: ¿y amar, qué es: un calorcillo en el corazón? ¿Cómo se hace eso de amar, sobre todo cuando se trata de desconocidos o semiconocidos? ¿Amar son, tal vez, solamente algunos impresionantes gestos heroicos?

Un amigo mío, Amado Sáez de Ibarra, publicó hace muchos años un folleto que se titulaba "El arte de amar" y en él ofrecía una serie de pequeños gestos de amor, de esos que seguramente no cambian el mundo, pero que, por un lado, lo hacen más vividero y, por otro, estiran el corazón de quien los hace.

Siguiendo su ejemplo voy a ofrecer aquí una lista de 24 pequeñas maneras de amar:

Aprenderse los nombres de la gente que trabaja con nosotros o de los que nos cruzamos en el ascensor y tratarles luego por su nombre.

Estudiar los gustos ajenos y tratar de complacerles.

Pensar, por principio, bien de todo el mundo.

Tener la manía de hacer el bien, sobre todo a los que no se la merecerían teóricamente.

Sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ellas.

Multiplicar el saludo, incluso a los semiconocidos.

Visitar a los enfermos, sobre todo sin son crónicos.

Prestar libros aunque te pierdan alguno. Devolverlos tú.

Hacer favores. Y concederlos antes de que terminen de pedírtelos.

Olvidar ofensas. Y sonreír especialmente a los ofensores.

Aguantar a los pesados. No poner cara de vinagre escuchándolos.

Tratar con antipáticos. Conversar con los sordos sin ponerte nervioso.

Contestar, si te es posible, a todas las cartas.

Entretener a los niños chiquitines. No pensar que con ellos pierdes el tiempo.

Animar a los viejos. No engañarles como chiquillos, peros subrayar todo lo positivo que encuentres en ellos.

Recordar las fechas de los santos y cumpleaños de los conocidos y amigos.

Hacer regalos muy pequeños, que demuestren el cariño pero no crean obligación de ser compensados con otro regalo.

Acudir puntualmente a las citas, aunque tengas que esperar tú.

Contarle a la gente cosas buenas que alguien ha dicho de ellos.

Dar buenas noticias.

No contradecir por sistema a todos los que hablan con nosotros.

Exponer nuestras razones en las discusiones, pero sin tratar de aplastar.

Mandar con tono suave. No gritar nunca.

Corregir de modo que se note que te duele el hacerlo.

La lista podría ser interminable y los ejemplos similares infinitos. Y ya sé que son minucias. Pero con muchos millones de pequeñas minucias como éstas el mundo se haría más habitable.

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martes, 2 de junio de 2015

Reflexion de Hoy- Martes 02-05-15 (7 Consejos bíblicos para ser feliz).

7 Consejos bíblicos para ser feliz. Autor: Fuente: Luis Fernando Pérez Bustamante. ¿Quién no quiere ser feliz? ¿Acaso hay alguno que quiere vivir e

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7 Consejos bíblicos para ser feliz.

Autor:
Fuente: Luis Fernando Pérez Bustamante.

¿Quién no quiere ser feliz? ¿Acaso hay alguno que quiere vivir en desgracia? He aquí una serie de consejos la mar de útiles para que se nos conceda esa dicha

¿Quién no quiere ser feliz? ¿Acaso hay alguno que quiere vivir en desgracia? He aquí una serie de consejos que nos pueden llegar a ser muy útiles para que se nos conceda esa dicha:

Consejo 1: "Guarda sus leyes y sus mandamientos que hoy yo te prescribo, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y permanezcas largos años en la tierra que te da Yavé, tu Dios." (Deut 4,40)

No tengan ustedes la menor duda de que el camino seguro hacia la felicidad es vivir conforme a la voluntad de Dios. Y eso implica cumplir sus mandamientos. Algo posible de hacer si por gracia amamos a Dios. Como dice San Juan:

Consejo 2: "Conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues ésta es la caridad de Dios, que guardemos sus preceptos. Sus preceptos no son pesados." (1 Jn 5,2)

Hemos de saber todos que cuanto más amamos a Dios, más fácil nos resulta cumplir sus mandamientos, porque ese mismo amor es gracia que nos ayuda a no pecar. El que ama al Señor acaba odiando el pecado que le aleja de Él. Mas no debemos desesperar si vemos que todavía pecamos, pues Él es fiel para perdonarnos cada vez que caemos si en verdad nos acercamos con un corazón contrito y humillado. Imploremos de su misericordia el perdón y de su gracia la capacidad para vencer toda tentación.

Consejo 3: "Honra a tu padre y a tu madre, como Yahvé, tu Dios, te lo ha mandado, para que vivas largos años y seas feliz en la tierra que Yahvé, tu Dios, te dará." (Deut 5,16)

Honrar a los padres es propio de personas decentes. Les debemos obediencia mientras estamos sujetos a ellos. Y respeto siempre, mientras vivan. Independientemente de cómo se comporten con nosotros. Por supuesto, dentro de ese respeto no entra el permitirles que interfieran en asuntos que son de nuestra absoluta incumbencia. Si Dios mismo dice que el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, es claro que no debemos permitir que los padres pongan en peligro un matrimonio. Pero hágase tal cosa sin faltarles al respeto y la honra debida.

Ni que decir tiene que en su vejez los padres han de ser objeto del mayor de nuestros cariños. Tanto más si están enfermos. Y permitidme añadir también a nuestros padres espirituales, los sacerdotes. Que no tienen hijos en la carne pero muchos de ellos nos han engendrado y criado en Cristo. Seamos especialmente atentos con ellos.

Consejo 4: "Porque, siguiendo la verdad, serás feliz en todas tus obras, como todos los que practican la justicia. Según tus facultades, haz limosna y no se te vayan los ojos tras lo que des. No apartes el rostro de ningún pobre, y Dios no los apartará de ti." (Tobías 4,6-7)

Verdad y caridad, caridad y verdad, binomio inseparable para alcanzar la fidelidad. Goza más el que da que el que recibe. Y pocas cosas hay tan satisfactorias para el alma como ayudar al necesitado.

Les cuento una anécdota personal. Siendo bastante niño -no más allá de 6 ó 7 años- iba con mi madre por el metro (suburbano) de Madrid, cuando al salir a la calle en la estación de Embajadores, nos encontramos a una mujer muy anciana pidiendo limosna. Por alguna razón que se me escapa, me quedé impresionado al ver su rostro. Pasamos de largo pero según empezamos a subir las escaleras, le dije a mi madre: "dame cinco duros para entregárselos a esa mujer". Mi madre se sorprendió, pues era la primera vez que le pedía algo así. Me los dio, bajé, se los entregué a esa anciana, que me miró fíjamente a los ojos y musitó: "gracias, hijo mío. Dios te lo pague". Créame si les digo que no había muchos niños en el mundo tan felices como yo en esos momentos. Fue, probablemente, la primera vez que ayudé a un pobre. Y no se me olvidará en la vida la alegría que Dios me dio.

Consejo 5: "Pero tú guarda la Ley y los preceptos, sé misericordioso y justo, y serás feliz." (Tobías 14,9)

Nuevamente ley, misericordia y justicia. Cuando hoy se prostituye tanto la misericordia de Dios, pretendiendo hacerla cómplice de nuestras transgresiones, es necesario recuperar su verdadero sentido. Grande es la misericordia de Dios que nos perdona nuestros pecados, pero hay tanta o más misericordia divina en librarnos de pecar.

Consejo 6: "Porque sol y escudo es Yavé, Dios, y da Yavé la gracia y la gloria y no niega los bienes a los que caminan en integridad." (Salm 84,12)...
"A cada uno de nosotros ha sido dada la gracia en la medida del don de Cristo." (Efesios 4,7)
"Pues de su plenitud recibimos todos gracia sobre gracia." (Jn 1,16)

No lo olvidemos. Todo es gracia. Hasta nuestra colaboración con la gracia nos es dada por gracia. No la desperdiciemos. No caigamos en la tentación de confiar solo en nuestras fuerzas, ni en la desesperación de creer que no nos es concedido vencer el pecado. Dios nos ama tanto que envía a su Hijo a pagar el precio por nuestros pecados y a su Espíritu para recrearnos a imagen del Hijo, de forma que podamos vencer toda tentación. Si somos hijos de Dios, obremos como el Hijo de Dios nos concede obrar en el Espíritu Santo. Y solo así seremos verdaderamente felices. Que de nosotros se pueda decir:

Consejo 7: "No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad." (3 Jn, 4)

Y que con Santa Teresa de Jesús podamos al fin de nuestros días decir: "al fin muero hija de la Iglesia". Al fin y al cabo, como decían los Padres, "no puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia como Madre".

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lunes, 1 de junio de 2015

Reflexión de Hoy- Lunes 01-05-15 (Que nuestra vida cristiana no sea un museo de los recuerdos).

Que nuestra vida cristiana no sea un museo de los recuerdos. Autor: Fuente: Papa Francisco. La Iglesia va adelante gracias a las sorpresas del Espí

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Que nuestra vida cristiana no sea un museo de los recuerdos.

Autor:
Fuente: Papa Francisco.

La Iglesia va adelante gracias a las sorpresas del Espíritu Santo. Es una de las cosas que ha dicho Papa Francisco esta mañana en la Misa de la Casa Santa Marta. Deteniéndose en la predicación del Evangelio a los paganos, narrada en los Hechos de los Apóstoles, el Pontífice ha destacado que también hoy es necesario tener un "coraje apostólico" para no convertir "la vida cristiana en un museo de recuerdos".

Los discípulos de Jesús que llegaron a Antioquía comienzan a predicar no solo a los judíos, sino también a los griegos, a los paganos y a un gran número de ellos creyeron y se convirtieron al Señor. Papa Francisco ha comenzado desde la cita de los Hechos de los Apóstoles, en la Primera Lectura, para destacar que lo importante que es, en la vida de la Iglesia, abrirse siempre a las novedades del Espíritu santo. Muchos, destaca, no aceptaban del todo que el Evangelio se predicase también a los no judíos, pero cuando Bernabé llega a Antioquía está feliz porque se da cuenta que estas conversiones de paganos son obra de Dios.

No tener miedo del Dios de las sorpresas

Por lo demás, señaló Francisco, ya en las profecías estaba escrito que el Señor habría venido a salvar a todos los pueblos, como en el capítulo 60 de Isaías. Y, sin embargo, muchos no comprendían estas palabras:

"No entendían. No entendían que Dios es el Dios de las novedades: 'Yo hago todo nuevo', nos dice. Que el Espíritu Santo precisamente ha venido para renovarnos y que hace continuamente este trabajo de renovación. Esto da un poco de miedo. En la Historia de la Iglesia podemos ver desde este momento hasta ahora cuánto miedo hacia las sorpresas del Espíritu Santo. Es el Dios de las sorpresas".

"Pero, ha dicho, hay novedades y novedades". Algunas, admitió, "se ve que son de Dios", otras no. ¿Cómo se puede distinguirlas? En realidad, observó el Papa, tanto de Bernabé como de Pedro se dice que son hombres llenos del Espíritu Santo. "En ambos, afirmó, está el Espíritu Santo que hace discernir la verdad. Nosotros solos no podemos. Con nuestra inteligencia no podemos.". "Podemos estudiar la Historia de la Salvación, podemos estudiar toda la Teología, advirtió, pero sin el Espíritu no entendemos. Es el Espíritu el que nos hace entender la verdad o, usando las palabras de Jesús, es el Espíritu el que nos hace reconocer Su voz": "Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco y ellas me siguen".

La Iglesia va hacia delante con las novedades del Espíritu Santo

"El ir delante de la Iglesia, dijo de nuevo, es obra del Espíritu Santo", que nos hace escuchar la voz del Señor. "¿Y cómo puedo hacer, se pregunta el Papa, para estar seguro que la voz que escucho es la de Jesús, que eso que escucho que debo hacer viene del Espíritu Santo? Rezar".

"Sin oración, no hay sitio para el Espíritu. Pedir a Dios que nos mande este don: 'Señor, danos el Espíritu Santo para que podamos discernir en todo momento lo que debemos hacer', que no siempre es lo mismo. El mensaje es este: la Iglesia va adelante, la Iglesia progresa con estas sorpresas, con estas novedades del Espíritu Santo. Hay que discernirlas bien y para discernirlas es necesario rezar, pedir esta gracia. Bernabé estaba lleno del Espíritu Santo y lo entendió enseguida; Pedro lo ha visto y dijo: '¿quién soy yo para negarle el Bautismo?'. Es Él el que hace que no nos equivoquemos. 'Pero, Padre, ¿por qué meterse en estos problemas? Hagamos las cosas como siempre, así estamos más seguros…'"

Que la vida cristiana no sea un museo de recuerdos

Pero hacer como se ha hecho siempre, advirtió, es una alternativa "de muerte". Y ha exhortado a "arriesgar, con la oración, mucho, con la humildad de aceptar que el Espíritu" nos pide que "cambiemos": "este es el camino".

"El Señor nos ha dicho que si comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre, tendremos Vida. Continuemos esta celebración, con esta palabra: 'Señor, Tú que estás aquí con nosotros en la Eucaristía, Tú que estarás dentro de nosotros, danos la gracia del Espíritu Santo. Danos la gracia de no tener miedo cuando el Espíritu, con seguridad, nos dice que demos un paso adelante'.

Pidamos esto en esta Misa, pedir este coraje, este coraje apostólico de llevar vida y de no hacer de nuestra vida cristiana un museo de recuerdos".

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