miércoles, 24 de septiembre de 2014

Reflexión de Hoy- Miércoles 24-09-14 (Abrir la mente, el corazón, los días).

Abrir la mente, el corazón, los días. Autor: Fuente: pastoralsj.org La vida no puede ser existir, vegetar, pasar por los días sin más. No puede ser

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Abrir la mente, el corazón, los días.

Autor:
Fuente: pastoralsj.org

La vida no puede ser existir, vegetar, pasar por los días sin más. No puede ser quedarse atrapado en convenciones e inercias, en un mar de conformismo, en la aceptación serena de cómo son las cosas. La vida es luchar, y es soñar, es imaginar algo que aún no está y lanzarse a perseguirlo. Es equivocarse y acertar. Es dejarse golpear por las palabras, por las noticias, pero también dejarse acariciar hasta el extremo. La vida no puede ser encerrarse en lo ya sabido, sino abrirse, al mundo, al otro, a Dios…

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Reflexión de Hoy- Martes 23-09-14 (Encuentro con el Señor).

Encuentro con el Señor. Autor: Omar A. Jiménez Castro. Fuente: www.mensajespanyvida.org Hace un par de días leí como de costumbre, noticias católic

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Encuentro con el Señor.

Autor: Omar A. Jiménez Castro.
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Hace un par de días leí como de costumbre, noticias católicas en un sitio conocido. Y cuando llego a la parte inferior encuentro una noticia que cautivó mucho mi atención. Cierta persona de una Universidad famosa de Los Estados Unidos había declarado que por un tiempo había estudiado la Sábana Santa y a Jesús. Esta persona declaró de que para él sí fue verdadera la Sábana Santa, pero que Jesús haya resucitado había sido algo inventado por los primeros apóstoles.

Yo me quedé pensando por un tiempo y me hice esta pregunta: si me preguntaran a mí qué creía si Jesús estaba resucitado, mi respuesta seria que sí. Esta misma pregunta se la hice a la hermana en el Camino Catecumenal y su respuesta fue que sí, porque lo había leído en las Escrituras.

Y si les hiciera la pregunta a Uds., si han visto a Cristo Resucitado en sus vidas. ¿Cuál seria la respuesta?

Yo personalmente además de las lecturas, lo he visto en mi propia vida. No solamente cuando lo he buscado, porque Él siempre va a nuestro encuentro, sino cuando he sentido el momento más duro, lo he visto.

Lo he visto en las especies del Pan y el Vino en la Eucaristía, en mis hermanos que me han tendido sus manos y me han dado esas palabras que me han sosegado mi corazón.

Les aseguro que nuestro Señor ha buscado un encuentro con Uds., como cuando se apareció a los apóstoles y a aquellas mujeres.

¿Hemos aceptado ese encuentro en nuestras vidas o seguimos negando su existencia no porque no haya resucitado, sino que no queremos tener parte con Él?

Él no nos busca para pedirnos explicaciones de lo que hemos hecho, sino para dejarnos saber que nadie nos ama como Él, además, que solo Él nos puede dar sentido a nuestras vidas y sanar nuestro corazón. Y ultimo, darnos vida eterna. ¡Acéptalo hoy!

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martes, 23 de septiembre de 2014

Reflexión de Hoy- Martes 23-09-14 (La humildad: ¿Conoces el cuento de la rana?)

La humildad: ¿Conoces el cuento de la rana? Autor: Juan Rafael Pacheco Fuente: www.mensajespanyvida.org Esta era una vez una ranita que vivía en lo

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La humildad: ¿Conoces el cuento de la rana?

Autor: Juan Rafael Pacheco
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Esta era una vez una ranita que vivía en los países fríos. Cansada del invierno, decidió alejarse. Unos gansos la invitaron a irse con ellos. Ha­bía un sólo problemita: La ranita no sabía volar.

Ni corta ni perezosa pero sí muy inteligente, pidió a dos gansos que la ayudaran a recoger una caña fuerte, que cada uno la sostuviera por un ex­tremo, mientras ella se agarraba de la caña con la boca. Y comenzaron la travesía.

Pasando por el primer poblado, la gente presenciaba el espectáculo: "¿Quién tuvo tan bri­llante idea?'' –preguntaban.

Llena de orgullo, sintiéndose su­ma­mente importante, la rana excla­mó: "¡A mí!"

Su orgullo fue su ruina. Al abrir la boca, se soltó de la caña, cayó al vacío, y murió.

Son muchas las veces en nuestras vidas que la falta de humildad o el exceso de orgullo, echan abajo los mejores planes.

Si antes de actuar tan sólo nos preguntáramos "qué haría Jesús en mi lugar, en un momento como éste", cuán distinta fuera nuestra vida. Una de las más grandes enseñanzas de Jesús fue la humildad, tanto en su testimonio de vida como en sus palabras. Lamentablemente pocos recuerdan aquello de que "aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón".

"Toda su vida, Jesús se muestra como nuestro modelo: Él es el 'hombre perfecto' que nos invita a ser sus discípulos y a seguirle: con su ano­nadamiento, nos ha dado un ejemplo a imitar; con su oración atrae a la ora­ción; con su pobreza, llama a aceptar libremente la privación y las persecuciones" (CIC 520).

San José María Escrivá nos dejó una pequeña guía de algunas señales de falta de humildad. Sería conveniente revisarla y confrontarla con nuestra propia vida:

• Pensar que lo que haces o dices está mejor hecho o dicho que lo de los demás.
• Querer salirte siempre con la tuya.
• Disputar sin razón, o –cuando la tienes– insistir tercamente y de mala manera.
• Dar tu parecer sin que te lo pidan, ni lo exija la caridad.
• Despreciar el punto de vista de los demás.
• No mirar todos tus dones y cualidades como prestados.
• No reconocer que eres indigno de toda honra y estima, incluso de la tie­rra que pisas y de las cosas que posees.
• Citarte a ti mismo como ejemplo en las conversaciones.
• Hablar mal de ti mismo, para que se formen un buen juicio de ti o te contradigan.
• Excusarte cuando se te reprende.
• Oír con complacencia que te alaben, o alegrarte de que hayan ha­blado bien de ti.
• Dolerte que otros sean más estimados que tú.
• Negarte a desempeñar oficios inferiores.
• Buscar o desear llamar la atención.
• Insinuar en la conversación pa­labras de alabanza propia, o que dan a entender tu honradez, tu ingenio o destreza, tu prestigio profesional.
• Avergonzarte porque careces de ciertos bienes.

Dale gracias a Dios por tus éxitos, pero recuerda que todo lo que tienes te lo ha dado Él, quien nunca te olvida y siempre te espera.

Sé humilde. Nunca te creas más que los demás.

Ah, y sobre todo, no te sueltes de la Caña…

Bendiciones y paz.

Este cuento aparece publicado en la página 87 de mi libro "¡Descúbrete! Historias y cuentos para ser feliz".

Para comunicarse con el autor escribir a:
casadeluzjn812@gmail.com

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domingo, 21 de septiembre de 2014

Reflexión de Hoy- Domingo 21-09-14 (Tú también ve a mi viña).

Tú también ve a mi viña. Autor: José Ignacio Alemany Grau, obispo. Fuente: homiliasparalossencillos.blogspot.com/ Comencemos por la oración colecta

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Tú también ve a mi viña.

Autor: José Ignacio Alemany Grau, obispo.
Fuente: homiliasparalossencillos.blogspot.com/

Comencemos por la oración colecta ya que esa oración suele recoger lo fundamental que nos quiere transmitir la Iglesia en las distintas festividades.

La colecta de hoy nos recuerda lo que constituye el mandamiento fundamental para un cristiano:

"Oh Dios, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo…"

No olvidemos que la salvación no es para los que han leído, saben, conocen…, sino para quienes viven con fidelidad el amor de Dios en los hermanos.

Sólo así llegaremos "a la vida eterna", a Dios.

En el Evangelio leemos que Dios nos llama a todos a su viña, al Reino.

A los de la primera hora:

"El Reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada los mandó a su viña".

De la misma manera fue saliendo a la plaza a media mañana y a medio día.

"Al caer la tarde encontró a otros parados y les dijo: ¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar? Le respondieron: nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a mi viña".
Sabemos que nuestro querido Papa san Juan Pablo II tomó este texto como hilo conductor para su carta "Los fieles cristianos laicos", para enseñarnos que Dios es tan bueno que nos llama a todos. No importa ni la edad ni las limitaciones ni siquiera los pecados.

Lo que Dios quiere es únicamente que lo busquemos, aunque sea al anochecer de la vida.

Dios nos invita a todos a ser suyos y a todos sin distinción, nos ofrece el denario de la vida eterna, la posesión del Reino.

Recordemos una vez más que si Jesús no define directamente el Reino será bueno que vayamos recogiendo los detalles que nos ofrece en las parábolas para conocerlo.

Meditemos en algunos detalles.

Dios da la misma recompensa a los primeros que a los últimos.

A primera vista puede parecer injusticia, pero la explicación que Él da es clara. Dios es el dueño y puede hacer lo que quiera con sus bienes.

Pensemos además que no es lo mismo tener asegurada la salvación, como los de la primera hora, que sabían muy bien que tenían segura la comidita del día, que vivir sin la felicidad de poseer a Dios y tener todos los medios de salvación.

Sabemos también que algunos piensan que es mejor divertirse, gozar de la vida y convertirse al final, para poder entrar en la Gloria.

Lo dicen apoyándose en los primeros cristianos que se bautizaban bastante mayores.

Pero hay dos problemas.

No saben cuánto tiempo vivirán. Tampoco saben si Dios les dará el arrepentimiento necesario que esperan caprichosamente.

Lo más sensato para ti es aprovechar hoy mismo para que seas feliz con Dios y con Jesucristo que es la manifestación de la ternura y delicadeza del Padre.

San Pablo escribe hoy desde la cárcel y no sabe si le darán libertad o lo matarán, pero Él conoce que es el gran evangelizador con su palabra y también con su vida y está seguro de que Cristo "será glorificado abiertamente en mi cuerpo sea por mi vida o por mi muerte".

Él sabe muy bien que su vida es Cristo y una ganancia el morir. Pero es entonces cuando tiene un fuerte problema de conciencia:

"Me encuentro en un dilema. Por un lado deseo partir para estar con Cristo, que es, con mucho, lo mejor; pero por otro quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros".

Y saca una conclusión práctica para los suyos, fruto de su gran amor a Dios y al prójimo, que es precisamente el tema de hoy:

"Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo".

Pablo es un ejemplo de los que no fueron a la viña desde el principio. Pero cuando llegó a conocer a Jesucristo, como acabamos de ver, se entregó del todo a Él.

Será bueno que nosotros pensemos:

¿Y quién es Jesucristo para nosotros?

¿Lo necesitamos? ¿Lo buscamos?

El profeta Isaías nos invita: "buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras está cerca".

Y añade que si nos humillamos y cambiamos de vida podremos contar con Él:

"Que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes; que regrese al Señor y Él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón".

Esta misma idea nos insinúa el salmo responsorial. Como el salmista recordemos cómo es el Señor con nosotros y que siempre podemos contar con Él:

"El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas".

José Ignacio Alemany Grau, obispo.

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